Alcohol
Quitaesmaltes
Repujador de cutículas
Alicate
Bloque brillo
Esmaltes
Base fortalecedora
Tijera para remover cutículas
Removedor de cutículas o agua jabonosa
Lima fina, gruesa, punta diamante
Algodón
Toallas o papel Tisue
Paso 1:
Aunque aparentemente parezca difícil que entre la uña y la cutícula puedan penetrar sustancias, lo cierto es que ese punto puede ser un verdadero foco de infecciones o reacciones alérgicas, hasta llegar a alteraciones incluso más severas. Si verdaderamente somos consientes de este hecho nos daremos cuenta que no es suficiente con desmaquillar y eliminar el esmalte de uña, sino que debemos tomar las medidas necesarias para evitar cualquier imprevisto.
Una vez que las manos están secas y desinfectadas, procedemos a quitar el esmalte.
Paso 2:
Aplicamos sobre las cutículas el removedor, en caso de no tener usaremos agua jabonosa. Sumergimos la mano en agua tibia por unos minutos. Secamos la mano y procedemos a retirar las cutículas con el repujador retiramos hacia atrás, con el excedente que queda usamos un alicate, siempre en forma paralela a la uña.
Paso 3:
Tomamos el alicate o una tijera, si la uña es muy larga. La tijera es para cortes muy pequeños, nunca para cortar toda la uña. Luego, procedemos a limar la uña para definir el largo y la terminación. Con la lima gruesa delimitaremos el largo deseado, una vez que conseguimos el largo deseado procedemos a retirar las astillas que dejó el uso de la lima gruesa. Para saber si no nos quedan mas astillitas, tomamos un trozo de algodón y lo pasamos suavemente sobre la uña, si quedan hilos de algodón es porque todavía falta retirar las astillas. Una vez terminado esto, pasamos la lima punta diamante para darle forma.
Paso 4:
Terminado el limado, volvemos a desinfectar las manos, para evitar infecciones accidentales. Procedemos a exfoliar. Usaremos el bloque brillo, que viene numerado. A las caras 1 y 2 del bloque lo usaremos sobre la uña en forma de círculos, la cara 3 la usaremos con movimientos de vaivén.
Paso 5:
Aplicamos primero en la punta de la uña, ya que es la parte más vulnerable y pierde el esmalte con más rapidez, luego seguimos en el centro y lados de la uña.
Se extiende desde la base de la uña hasta el borde cubriendo toda la superficie central. A continuación se rellenan los bordes laterales con una nueva pasada del pincel. Conviene dejar secar y aplicar una segunda mano para dar más densidad al color del esmalte
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